sábado, 18 de diciembre de 2010

Dos personas, un mismo destino

Un hombre y una mujer, dos seres distintos, pero parecidos al mismo tiempo. Ambos son dos almas doloridas que caminan a lo largo del camino que es la vida. Hasta que un día, sus caminos se cruzan.
Se paran, uno frente al otro, mirándose con desconfianza.
Después de permanecer largo rato así, ella da el primer paso y se acerca a él. Extiende la mano colocándola con la palma abierta sobre su pecho y cierra los ojos.
Instintivamente, él retrocede. Ella lo mira sorprendida, y no precisamente porque se haya apartado.
Entonces él se levanta la camiseta, mostrándole la cicatriz que tiene en el corazón.
Ella desliza los dedos por su camisa desabrochando los botones. Tiene la misma cicatriz.
Esta vez es él el que se sorprende.
- Tú también…- murmura, pero ella lo interrumpe.
- Sí, se lo que duele. Nunca antes me había encontrado con nadie. ¿Qué haces aquí?
- Escapar del pasado. ¿Y tú?
- Lo intento.-alzó la mirada, y sus ojos se encontraron.- pero siempre acaba encontrándome. Me persigue, me atormenta, y siempre, allá a donde vaya acaba encontrándome. Y esto es lo único que me provoca.-vuelve a mostrarle la cicatriz de la que ahora emana sangre.- siempre he caminado deseando que alguien ahí fuera me encontrase, y no sé si esto es una señal, o simplemente otro juego del destino.
Se acerca a él. Quedan uno frente al otro, cerca, pero tampoco demasiado. A una distancia prudente.
- ¿Crees qué habrá algo con lo que pueda curar mis heridas?
- Lo hay.
Ella lo mira sorprendida.
- ¿Y qué es?
- El amor.
- Eso fue lo que me causó esto.
- También puede curarlo.
- ¿Estás seguro?
- Sí.
- ¿Dónde puedo encontrarlo?
Él esquiva su pregunta, y le responde:
- Está más cerca de lo que crees.
Ella reflexiona, asimilando lo que ha dicho.
- ¿No estás aquí por casualidad no?
Él la mira con intensidad, tendiéndole su mano, y sorprendentemente ella sonríe y la estrecha con fuerza.
Mientras se alejan ella le pregunta:
- ¿Me contarás lo que te ocurrió a ti?
Después de un breve silencio él contesta.
- Claro, tenemos mucho tiempo por delante.
Dos corazones rotos pueden llegar a complementarse.

viernes, 17 de diciembre de 2010

La noche, mi perdición

Hacía tanto tiempo que no me sentía así que esta vez ha sido como un puñetazo en el estómago, cuando menos lo esperaba... Hacía tiempo que no sentía esa presión en el pecho, que ni siquiera me deja respirar.
Anoche volví a caer en el abismo de la tristeza en compañía de la soledad.
Ciertas situaciones, me superan y no doy la talla. Mis objetivos se escapan, se esfuman mis sueños.
Y hoy, vuelve la rutina de siempre. Aunque tardé horas en conciliar el sueño, me levanto con mi mejor sonrisa, aparentando que todo va bien. Aparentando que no me he roto por dentro.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Adelante

Recuerdo cuando solíamos reír... y no era por nada en especial.
Recuerdo cuando estábamos despiertos toda la noche hablando de todo y de nada al mismo tiempo. Y, las estrellas, ellas, eran las únicas que escuchaban nuestros secretos.
Ahora, todo eso ha acabado.
Algo nuevo empieza, y no sé qué será, cómo será, si quiera se dónde. Pero me dejo llevar.